Bienvenidos

 

La Sagrada Biblia es la Palabra de Dios, divinamente inspirada en todo, y la aceptamos como nuestra única autoridad. No hay otro libro divino, ni antes ni después en la historia. Lo que a continuación se expone no es ningún credo o dogma, sino que sencillamente es una reseña de las doctrinas principales de la fe apostólica, para orientar a los que preguntan, "¿qué creéis?" Es una respuesta orientativa a esa pregunta, y para saber más es necesario leer las citas bíblicas en su contexto, y considerar cuidadosamente su significado. Definitivamente, La Biblia es la brújula divina, y fuente de verdad. Es infalible, porque es divinamente inspirada; sale de Dios y representa Sus pensamientos hacia nosotros. No hay hombre ni iglesia que tenga el "Magisterio". Por lo cual, nosotros como discípulos del Señor Jesucristo, exponemos reverentemente estas creencias, en el temor de Dios, y a todo lector le recordamos la exhortación apostólica: "...sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa" (Fil. 3:16).

Aconsejamos leer en su contexto y considerar cada versículo aquí citado, y observar de primera mano lo que Dios dice en Su Palabra. Puesto que Dios se ha revelado a través de Su Palabra, y se ha expresado perfectamente en ella, dejemos que hable, y que tenga la última palabra. Nosotros los seres humanos no podemos juzgar ni definir la Palabra de Dios, sino que ella nos juzga, y define quién es cada uno de nosotros. Por medio de la boca del profeta Isaías, Dios promete lo siguiente: "... miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" (Is. 66:2).

Nuestra base doctrinal

La Sagrada Biblia es la Palabra de Dios, divinamente inspirada en todo, y la aceptamos como nuestra única autoridad. No hay otro libro divino, ni antes ni después en la historia. Lo que a continuación se expone no es ningún credo o dogma, sino que sencillamente es una reseña de las doctrinas principales de la fe apostólica, para orientar a los que preguntan, "¿qué creéis?" Es una respuesta orientativa a esa pregunta, y para saber más es necesario leer las citas bíblicas en su contexto, y considerar cuidadosamente su significado. Definitivamente, La Biblia es la brújula divina, y fuente de verdad. Es infalible, porque es divinamente inspirada; sale de Dios y representa Sus pensamientos hacia nosotros. No hay hombre ni iglesia que tenga el "Magisterio". Por lo cual, nosotros como discípulos del Señor Jesucristo, exponemos reverentemente estas creencias, en el temor de Dios, y a todo lector le recordamos la exhortación apostólica: "...sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa" (Fil. 3:16).

Aconsejamos leer en su contexto y considerar cada versículo aquí citado, y observar de primera mano lo que Dios dice en Su Palabra. Puesto que Dios se ha revelado a través de Su Palabra, y se ha expresado perfectamente en ella, dejemos que hable, y que tenga la última palabra. Nosotros los seres humanos no podemos juzgar ni definir la Palabra de Dios, sino que ella nos juzga, y define quién es cada uno de nosotros. Por medio de la boca del profeta Isaías, Dios promete lo siguiente: "... miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" (Is. 66:2).

Nuestra base doctrinal

La Sagrada Biblia es la Palabra de Dios, divinamente inspirada en todo, y la aceptamos como nuestra única autoridad. No hay otro libro divino, ni antes ni después en la historia. Lo que a continuación se expone no es ningún credo o dogma, sino que sencillamente es una reseña de las doctrinas principales de la fe apostólica, para orientar a los que preguntan, "¿qué creéis?" Es una respuesta orientativa a esa pregunta, y para saber más es necesario leer las citas bíblicas en su contexto, y considerar cuidadosamente su significado. Definitivamente, La Biblia es la brújula divina, y fuente de verdad. Es infalible, porque es divinamente inspirada; sale de Dios y representa Sus pensamientos hacia nosotros. No hay hombre ni iglesia que tenga el "Magisterio". Por lo cual, nosotros como discípulos del Señor Jesucristo, exponemos reverentemente estas creencias, en el temor de Dios, y a todo lector le recordamos la exhortación apostólica: "...sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa" (Fil. 3:16).

Aconsejamos leer en su contexto y considerar cada versículo aquí citado, y observar de primera mano lo que Dios dice en Su Palabra. Puesto que Dios se ha revelado a través de Su Palabra, y se ha expresado perfectamente en ella, dejemos que hable, y que tenga la última palabra. Nosotros los seres humanos no podemos juzgar ni definir la Palabra de Dios, sino que ella nos juzga, y define quién es cada uno de nosotros. Por medio de la boca del profeta Isaías, Dios promete lo siguiente: "... miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" (Is. 66:2).